miércoles, agosto 13, 2008

Valores sin precio o ... gracias

Valoro quien va de frente, quien se hace cargo.
Valoro a aquel que sabe plantarse y mostrar sus debilidades, su humanidad.
Valoro quien no me impone su verdad.
Valoro quien no difama por querer ser mejor frente a los demás.
Valoro quien quiere dialogar y no monologar.
Valoro quien no da rodeos ni busca testaferros de excusas.
Valoro el que no entierra historias y sepulta parte de su pasado.
Valoro quien es seguro de quién es, sin mirar a su alrededor ni medir con el centímetro.
Valoro quien ama libremente, abiertamente, dejando libre a su amor.
Valoro quien sabe que la seguridad no existe pero vive como si sí existiera.
Valoro quien confía y derrota sus propias dudas.
Valoro quien vive 5 días bien vividos y no 15 años en simple compañía.
Valoro el que sabe que el otro es dueño de su propias decisiones y las respeta.
Valoro quien valora su presente y respeta su futuro.
Valoro el que se sabe individuo, y no fusión.
Valore quien valora la diferencia.
Valoro quien toma su tiempo para poder llegar a ese punto casi medio frente al desacuerdo.
Valoro quien cosecha.
Valoro quien vuela sin abandonar.
Valoro quien comparte y no se adueña.
Valoro quien sabe que propone, pero que no dispone.
Valoro quien no antepone un espejo frente a mí y solo ve su propia imagen.

domingo, agosto 03, 2008

Mitos y leyendas o ... cómo querés que te la cuente

If you want a happy ending, that depends, of course, on where you stop your story" (Orson Welles)

El otro día agarré un libro de mitos griegos y recordé aquel viejo libro de mitología de tapas duras con ilustraciones que leía cuando iba al primario.
A veces se construyen mitos, fantasmas que no son otra cosa más que productos de nuestra fantasía. Se crean escenarios ideales, escenografías perfectas que distan de la realidad que vivimos. Construimos historias y la redecoramos más de lo que debieríamos. La vida sigue siendo esa de cal y de arena. Esa que hay que sostener todos los días con lo mejor y con lo no tan sabroso. Y no hay que temerle a lo agridulce.
Hay quienes proyectan en otros las propias debilidades que el otro no tiene.
La realidad esta llena de aquello que nos gusta y desagrada tambien. Lo mejor es no negar su existencia. No caminar a ciegas o creer que no existe aquello que siempre estuvo ahí. A veces lo que asusta, si lo reconocieramos tal como es, dejaría de asustarnos. A veces lo que creemos como perfecto, deberíamos aceptarlo menos perfecto pero sí más real y humano.
La vida quizás sea a veces la película rosa que más nos gustó, y otras continúe con otro guión que no sea el que más nos gusta. Depende de uno, saber cómo seguir escribiendo ese guión, seguir buscando las alegrías diarias, los amigos, los amores, los abrazos, aquellos besos, la mano que nos acaricia, la mirada que nos entiende.
Si empezaramos a reconocer quiénes somos y quién es el otro, si empezaramos a dejarlo ser y a mostrarnos como somos realmente, quizás podamos hacer algo distinto, ni bueno ni malo pero real. Quizás debieramos aprender, o corregir algunas cosas, quizás saquemos algo distinto, nada parecido a los cuentitos, pero sí algo único propio por ser vos y por ser yo.
Solo hay que confiar en el otro, y en uno, y ponerse de acuerdo que no es fácil, pero que las ganas de que sea auténticamente real por 5 minutos o por 5 meses o 5 años es más valioso que sostener algo que no es más que una expresión de deseo.
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